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domingo, 31 de mayo de 2015

Alida Valli (Pola, Reino de Italia, 31-5-1921 / Roma, Italia, 22-4-2006): In memoriam

DISTINCIÓN ITALIANA

Hoy es aniversario natal de la actriz italiana Alida Valli. De gran belleza, elegancia y distinción, fue una estrella del cine internacional a partir de su requerimiento en Hollywood  por el productor David O. Selznick para actuar en El proceso Paradine de Hitchcok. Otras de sus más memorables interpretaciones las ofreció en El tercer hombre de Reed y Senso de Visconti. Fue nombrada Caballero de las Artes en Francia (1964) y Caballero de la República Italiana (1982).
Alida Maria Altenburger von Markenstein und Frauenberg nació en el seno de una aristocrática familia (su padre era barón) de origen austríaco afincada en Pola (Istria), ciudad que perteneció sucesivamente al Imperio Austrohúngaro, al Reino de Italia, a la antigua Yugoslavia y hoy a Croacia. Desde muy joven mostró su interés por el mundo de la interpretación. Estudió en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma, del que salió para convertirse en uno de los rostros más populares del cine italiano de preguerra. Debutante en la pantalla con El sombrero de tres picos (1935) de Mario Camerini, fue protagonista de Manon Lescaut (1939) de Carmine Gallone.
La comedia (el entonces llamado cine de teléfonos blancos) y el drama dominaron su carrera en los años 30 y primeros años 40. Por el melodrama de época Tiempos pasados (1941) de Mario Soldati consiguió el premio a la mejor actriz en el Festival de Venecia. También fue bien aprovechada en historias románticas como A las nueve, lección de química (1941), Cadenas invisibles (1942) o Esta noche no hay nada nuevo (1942), todas ellas del veterano Mario Mattoli. De esta última procede la canción "Ma l'amore no", que grabada al año siguiente por la cantante Lina Termini se convirtió en el mayor éxito popular de la música italiana de los últimos años de la guerra. En 1944 Alida se casó con el compositor Oscar De Mejo, del que tendrá dos hijos y de quien se divorciaría en 1952.
Con La vida vuelve a empezar (1945) de Mario Mattoli, drama de éxito internacional, comienza a llamar la atención de los productores de Hollywood  y por Eugenia Grandet (1947) de Mario Soldati es premiada con un Nastro d'Argento. Contratada por David O. Selznick debuta en el cine americano interpretando a la bellísima y enigmática Maddalena Paradine, dama de alcurnia sospechosa de asesinato, en El proceso Paradine (1947) de Alfred Hitchcock, con Gregory Peck como protagonista de un reparto que la incluye junto a Ann Todd, Charles Laughton, Charles Coburn, Ethel Barrymore y Louis Jourdan. Publicitada como sucesora de Greta Garbo (que había rechazado el papel) y comparada a Ingrid Bergman, su nombre figuró simplemente como Valli en los carteles que se imprimieron. La película no tuvo el éxito esperado, como tampoco El milagro de las campanas (1948) de Irving Pichel, producción de RKO donde compartió créditos con Fred MacMurray y Frank Sinatra. Sí lo logró a escala internacional el film británico El tercer hombre (1949) de Carol Reed, con Joseph Cotten, Orson Welles y Trevor Howard, adaptación de una novela de Graham Greene que ganó el  Gran Premio del Festival de Cannes, siendo muy celebrada su  interpretación de la actriz Anna Schmidt, probablemente su papel más recordado en uno de los grandes títulos clásicos del séptimo arte.
Como quiera que ni La montaña trágica (1950) de Ted Tetzlaff, con Glenn Ford, ni Despacio, forastero (1950) de Robert Stevenson, con Joseph Cotten, dos producciones de RKO, resultaron exitosas, Alida Valli abandonó Hollywood y prosiguió su carrera internacional en Europa con títulos como Los milagros ocurren sólo una vez (1951) de Yves Allégret, drama bélico con Jean Marais, La mano del extranjero (1953) de Mario Soldati, otra adaptación de Greene, con Trevor Howard y Richard Basehart, o El tirano de Toledo (1953) de Henri Decoin, drama de época con Pedro Armendáriz. Destacó especialmente en el papel de la condesa Livia Serpieri en Senso (1954) de Luchino Visconti, un excepcional trabajo en el marco de un entorno operístico y decadente, manteniendo un pulso interpretativo con Farley Granger. Volvió a demostrar su buen hacer en El grito (1957) de Michelangelo Antonioni, en una historia muy diferente -tanto en su fondo como en su forma- a lo que había interpretado hasta la fecha, Prisionero del mar (1957) de Gillo Pontecorvo, drama social con Yves Montand, Tiempos de ira (1958) de René Clément, drama colonial con Silvana Mangano y Anthony Perkins, Los ojos sin rostro (1960) de Georges Franju, thriller criminal devenido película de culto, con Pierre Brasseur y Juliette Maynel, Diálogos de carmelitas (1960) de Philippe Agostini y Raymond Leopold Bruckberger, drama religioso de época con Jeanne Moreau y Madeleine Renaud, Una larga ausencia (1961) de Henri Colpi, drama posbélico con Georges Wilson que ganó la Palma de Oro en Cannes (ex-aequo con "Viridiana"), Ofelia (1963) de Claude Chabrol, drama inspirado en "Hamlet" de Shakesperare, o El hombre de papel (1963) de Ismael Rodríguez, drama social mexicano junto a Ignacio López Tarso. Nuevos talentos del cine italino la reclamaron: Pier Paolo Pasolini en Edipo, el hijo de la fortuna (1967) y Bernardo Bertolucci en La estrategia de la araña (1970), Novecento (1976) y La luna (1979), al tiempo que siguió participando en producciones europeas como La carne de la orquídea (1975) de Patrice Chéreau o El puente de Cassandra (1976) de George Pan Cosmatos y haciendo incursiones el el cine de terror a la italiana: El anticristo (1974) de Alberto de Martino, Suspiria (1977) o Inferno (1980), ambas de Dario Argento. Por La caduta degli angeli ribelli (1981) de Marco Tullio Giordana ganó un David di Donatello como mejor actriz secundaria. Aunque siguió apareciendo en películas de escasa entidad hasta el mismo año de su muerte y en seriales televisivos, desarrolló una intensa actividad teatral de gran nivel.
La carrera de Alida Valli fue galardonada con un David di Donatello en 1991 y un León de Oro en Venecia. Tras sus últimos años de vida transcurridos en la indigencia (subsistió con una pensión del gobierno italiano reservada a casos extraordinarios), la actriz falleció en su casa a los 84 años.



Questa canzone del film "Stasera niente di nuevo" (1942) è un gioello della musica popolare italiana da sempre.



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