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miércoles, 25 de febrero de 2015

Pierre-Auguste Renoir paintings

PIERRE-AUGUSTE RENOIR (Limoges, Francia, 25-2-1841 / Cagnes-sur-Mer, Francia, 2-12-1919): IN MEMORIAM

Hoy es aniversario natal del gran pintor francés Pierre-Auguste Renoir, el más luminoso y sensual de los pintores impresionistas, movimiento del que fue figura central, para luego abandonar retomando inspiración en la pintura clásica. Contrariamente a otras figuras del Impresionismo, Renoir muestra más interés por el cuerpo humano (especialmente el femenino) que por los paisajes. Además le gustan las escenas de interior, a diferencia de los demás impresionistas, que optan generalmente por los exteriores y la pintura al aire libre. En su pintura no hay narración, ni grandes temas, ni mensajes que adivinar. Todo en sus obras es claro, sencillo, cercano y directo. Los personajes están tratados con gran delicadeza y cariño, apareciendo siempre en actitudes relajadas, sonrientes y felices. Es por todo esto que Renoir ha recibido el calificativo de "pintor de la alegría".
Reconocido como uno de los mayores artistas de su época, es famoso por la armonía de sus líneas, la riqueza y brillantez de su colorido y el encanto íntimo de sus muy variados temas pictóricos. En su cuadro Le bal du Moulin de la Galette, donde muestra un baile popular al aire libre, que muchos consideran la más bella pintura no ya del Impresionismo sino de todo el siglo XIX, queda patente el dominio de Renoir en el tratamiento de las figuras y en la representación de la luz.
Renoir es un pintor de lo instantáneo y huye de lo serio, intelectual o trascendente. El artista asociaba la belleza a las formas orgánicas e irregulares de la naturaleza y rechazaba el mundo mecánico e industrializado. Solía decir que el tiempo pasa, pero la belleza perdura. Gleyre, pintor contemporáneo suyo, le reprochó que pintaba sólo por divertirse, a lo que Renoir respondió que naturalmente, y que si el pintar no le hubiera divertido, nunca lo hubiese hecho. Su pasión por la pintura, en constante lucha contra la artrosis reumática que lentamente deformó su cuerpo, quedó para siempre de manifiesto en la pureza, el candor y la estoica alegría de su inmortal obra.

Informe biográfico extraído de la página artehistoria:
 
Pierre-Auguste Renoir era el cuarto hijo de Léonard Renoir y Marguerite Morlet. Su padre era sastre y deseaba ampliar su fortuna, por lo que decidió trasladarse con toda la familia a París en 1845, esperando aumentar su capital, cosa que no ocurrió. El pequeño Pierre acude a las clases de los Hermanos de las Escuelas Cristianas cuando tiene siete años, iniciándose en la lectura, la escritura y la música. Será en estos momentos cuando ya empiece su admiración por el dibujo, llenando de apuntes todos sus cuadernos. Léonard Renoir prefiere que Pierre se encamine hacia el dibujo ya que así podrá dedicarse a la decoración de porcelanas, una actividad tradicional en Limoges. En efecto, en 1854 Pierre ingresa como aprendiz en el obrador de los Lévy, pintores de porcelanas. Pronto destacará en la decoración floral y por las noches asiste a un curso en la Escuela de Dibujo y Artes Decorativas dirigido por el escultor Callouette. Se entusiasma tanto con la pintura que en lugar de comer, al mediodía acude al Louvre para copiar y dibujar a los grandes maestros: Tiziano, Tintoretto, Fragonard, Boucher, Velázquez, Rubens... Esta admiración por los grandes se mantendrá toda la vida y será una referencia constante en buena parte de sus obras. Cuando la empresa Lévy quiebra, Pierre  colabora con su hermano mayor pintando abanicos, coloreando escudos o pintando telas de iglesia. Poco a poco va ganándose la vida gracias a los ahorros y los emolumentos que percibe, por lo que decide ingresar en la Escuela de Bellas Artes en 1862. En estos momentos conoce a Fantin-Latour, pintor especializado en bodegones con flores, que en el futuro le inspiraría y con quien visita el Louvre. Pero la rigidez académica no entusiasma al joven Renoir, por lo que no duda en matricularse en el estudio privado de Gleyre, estudiando el desnudo del natural y sin someterse a presión, ya que el maestro dejaba bastante libertad a sus alumnos. En el taller de Gleyre conocerá a tres de sus mejores amigos: Claude Monet, Alfred Sisley y Frédéric Bazille. Los cuatro jóvenes congeniaron estupendamente y pronto empezaron a ir a trabajar directamente en la naturaleza en el bosque de Fontainebleau, de la misma manera que hacían los maestros de la Escuela de Barbizon. En los años centrales de la década de 1860, Renoir no sólo admira a los maestros clásicos sino que también se interesa por los creadores que han roto los esquemas en su siglo: Delacroix y Courbet serán para el joven pintor dos referencias tremendamente importantes.
Las ansias de triunfo en el Salón de París, le llevaron a enviar obras tanto en 1866 como en el año siguiente, pero el jurado las rechazó tajantemente, igual que las enviadas por Manet o Cézanne. Los jóvenes artistas protestan ante la organización y reclaman el establecimiento de un 'Salón de los Rechazados' pero aún no consiguen sus objetivos. Renoir va recibiendo algunos encargos que le sirven para superar su desgraciada situación económica, similar a la de sus compañeros. Monet y Renoir utilizarán como modelo, en el verano de 1869, un cabaret flotante en la isla de la Grenouillère tomado directamente del natural, interesándose por el cambio de tonalidades en los objetos según la luz incida en ellos o por las atmósferas creadas por el aire alrededor de esos objetos. Estaba surgiendo el impresionismo. Un cambio de aires en el jurado del Salón de París permitió que, en los últimos años de esta década, los jóvenes creadores mostraran sus obras en la exposición oficial. Pero en julio de 1870 estalla la Guerra Franco-Prusiana y todos los artistas en edad militar son llamados a filas. Algunos, como Monet o Pissarro, abandonan Francia, pero Renoir fue destinado al 10º regimiento de Cazadores, en Tarbes. Allí permanecerá hasta su desmovilización, el 15 de mayo del año siguiente. Su regreso a París coincide con los días de la Comuna, que será cruelmente sofocada por el ejército. Las consecuencias de la derrota de Napoleón III ante Alemania afectarán también al campo del arte, ya que el nuevo jurado del Salón rechazaría sistemáticamente toda innovación, no dudando en criticar e incluso ridiculizar las obras de los jóvenes creadores. La situación económica de éstos, procedentes en su mayoría de familias sin grandes recursos, se hará cada vez más asfixiante, por lo que pronto surgirá la idea de fundar una asociación de artistas encaminada a exponer sus trabajos al margen de las instituciones oficiales.
La apuesta de los jóvenes creadores era cada vez más fuerte y en diciembre de 1873 fundan la Sociedad Anónima Cooperativa de artistas pintores, escultores y grabadores. La primera exposición de este grupo se celebró entre el 15 de abril y el 15 de mayo de 1874, exhibiendo sus trabajos un total de 30 artistas entre los que encontramos a Boudin, Pissarro, Guillaumin, Cézanne, Monet, Gautier, Sisley, Renoir, Morisot y Bracquemont. La muestra se llevó a cabo en las salas cedidas por el fotógrafo Nadar en el Boulevard des Capucines. Acudieron unos 3.500 visitantes que, en su mayoría, se mofaron de lo allí expuesto. Louis Leroy, el crítico de la revista "Chirivari" aludió peyorativamente a los miembros del grupo llamándoles impresionistas, tomando el título de un cuadro de Monet para hacer una irónica burla de la muestra, pero el nombre gustó a los miembros del grupo que desde ese momento se denominaron asi. Renoir vendió tres de las obras presentadas, entre ellas La loge, pero su mala situación económica le llevó a convencer a Berthe Morisot y Monet para que organizaran una subasta pública en el Hôtel Drouot en marzo de 1875, aunque las ventas serán escasas. Al año siguiente los impresionistas volvieron a realizar su segunda exposición, esta vez en la galería de Durand-Ruel, a la que Renoir concurrió con quince cuadros, entre ellos La balançoire, obras que fueron objeto de burlas. La respuesta del pintor ante tan graves críticas será realizar su obra maestra: Le bal du Moulin de la Galette, presentada junto a otras veinte a la tercera muestra impresionista, celebrada en 1877 en la rue Le Peletier. Renoir sería uno de los principales organizadores pero las ventas fueron ridículas. Sin embargo, a partir de 1978, sus obras fueron admitidas en el Salón Oficial y Pierre consigue recibir interesantes encargos como, entre otros, los retratos de Madame Charpentier et de ses enfants y la actriz Jeanne Samary, ambos de 1878. La pintura de Renoir empezará a conseguir cierto éxito en los años finales de la década de 1870, momento en que se organiza su primera exposición individual. No enviará ningún trabajo a las tres exposiciones siguientes de sus compañeros impresionistas, ya que existían desacuerdos de carácter político entre él y algunos de sus camaradas, rechazando las ideas anarquistas y socialistas de varios de ellos. En esa época pinta Le d´éjeuner des canotiers (1881) y retratos gracias a los cuales, Renoir consigue una estabilidad económica que le permite realizar un viaje a Argelia, en marzo de 1881, y a Italia, en el invierno de ese año. Visitará Venecia, Florencia, Roma, Sorrento y Capri, admirando la pintura pompeyana y las obras de los maestros del Renacimiento y del Barroco, especialmente Rafael.
En los primeros años de la década de 1880 la pintura de Renoir vive un periodo de crisis, al considerar que el impresionismo le llevaba a un callejón sin salida, por considerarlo un estilo demasiado formalista y monótono. Este momento de crisis recibe el nombre de "periodo seco". Se interesará por la pintura de Ingres y, alejándose de los efectos atmosféricos, cuidará más su dibujo, haciendo hincapié en el modelado, al tiempo que emplea un colorido más frío y suave. El tema de la mujer, por el que el artista mostró claramente, durante toda su vida, un gran interés, adopta, por lo general, un tratamiento de gran consistencia y de resonancias clásicas. Las bañistas que pintará en esta década constituyen el máximo exponente de la belleza femenina; ejecutadas con una técnica cálida y envolvente serán excelentes ejemplos de esta nueva manera de trabajar, tremendamente clasicista, aunque sin perder la frescura del impresionismo. A principios de esta década de 1880 iniciará un estrecha amistad con una joven natural de Essoyes llamada Aline Charigot, quien se convertirá en su modelo favorita en esta época. La bella joven encandilará al ya maduro artista y el 23 de marzo de 1885 nacerá el primer hijo de la pareja, Pierre. El pintor y Aline formalizarán su relación al contraer matrimonio civil el 14 de abril de 1890; dos hijos más nacerán de esta relación: Jean, el famoso director de cine, el 15 de septiembre de 1894, y Claude, el 4 de agosto de 1901. Para cuidar a los pequeños contaron con la ayuda de Gabrielle Renard, una prima de Aline, que se convertirá en la modelo favorita del pintor hasta que ella se case en 1914.
La fama de la obra de Renoir empieza a traspasar las fronteras de Francia gracias a las exposiciones organizadas por su marchante Durand-Ruel en Londres, Boston, Nueva York y Berlín, después de la celebrada en París durante el mes de abril de 1883, que mostró 70 cuadros. Entre 1884 y 1887 realizó una serie de estudios de grupo de figuras desnudas del que Les grandes baigneuses es su cuadro más famoso. Estas obras revelan su extraordinaria habilidad para mostrar el brillante y nacarado color y textura de la piel y para comunicar un sentimiento lírico unido a la plasticidad del tema. Renoir buscaba en el desnudo "que la carne de mi lienzo viva y tiemble". El ejercicio de la pintura es para Renoir una especie de placer físico, la sublimación de la atracción física por medio de la materia pictórica. Salud y belleza se identifican en las representaciones de esas mujeres de piel tersa y rosada. Su representación de la gracia femenina no ha sido superada en la historia de la pintura moderna. A partir de 1886, los coleccionistas norteamericanos empezarán a manifestar una especie de fiebre por sus trabajos, adquiriendo buena parte de su producción, que hoy se pueden contemplar en los museos y colecciones de muchas ciudades de los Estados Unidos. El pintor se cotiza cada vez más y consigue escapar de los apuros económicos, especialmente desde la gran retrospectiva celebrada en 1892, reuniendo para la ocasión 110 cuadros. El éxito le permitirá realizar un viaje muy deseado: su destino es España, acompañado por el editor Paul Gallimard. La colección de Velázquez, Tiziano y Goya del Museo del Prado causará una profunda impresión en el pintor, al igual que los frescos de San Antonio de la Florida ejecutados por el maestro aragonés. Dos años más tarde será Holanda el nuevo destino, sintiéndose más interesado por la pintura de Vermeer que por Rembrandt. En torno a 1900 la fama de Renoir se había extendido y estaba considerado como un gran artista.
La enfermedad será la triste compañera de las tres últimas décadas de la vida de Renoir. Uno de sus primeros ataques de reuma, que le provocará una parálisis facial, se produce en diciembre de 1888. Intentando evitar que la enfermedad se radicalice, huirá del frío y buscará lugares cálidos, dirigiéndose hacia el Mediterráneo. Al reuma se añaden periódicos ataques de gota, acudiendo a los balnearios con cierta frecuencia para curarse. Las dolencias reumáticas serán cada vez más fuertes, provocando la deformidad de sus manos y brazos. Con vendas evitaba que las uñas crecieran dentro de la carne y para pintar se hacía atar los pinceles entre los rígidos dedos. La artritis reumatoide derivó en caquexia: en 1907 pesaba menos de 49  kilos y tres años después quedó postrado en una silla de ruedas, llegando a tener que utilizar un armazón de alambre a la hora de tumbarse en la cama para que las sábanas no rozaran su débil cuerpo. Y aún así su capacidad de trabajo será excepcional, haciéndose construir un caballete en el que el lienzo se podía enrollar como si se tratara de un telar. No olvidemos que su producción alcanza las 6.000 obras, siendo superado en número por muy pocos pintores. Incluso en estos años de grave enfermedad se dedicó a la escultura, utilizando al escultor Ricardo Guinó, alumno de Maillol, como ayudante, indicándole desde su silla de ruedas cómo debía modelar, llegando a entenderse sólo con breves sonidos.
Las obras de esta etapa madura están caracterizadas por el vibrante chisporroteo del color, combinado con un potente modelado y un acertado dibujo. El color es aplicado con pinceladas rápidas y relajadas, recuperando el interés por la luz de sus años juveniles, destacando las tonalidades rojizas como preferidas. Algunas de sus obras gozan del clasicismo de Rubens al emplear contundentes modelos desnudas dotadas de gracia y alegría. Lo más sorprendente es que, a pesar de su delicado estado de salud, todas estas obras tardías están envueltas en un halo de felicidad, de romanticismo bucólico, recordando a la mítica Arcadia. Desde 1907 Renoir se instala en Cagnes-sur-Mer, a orillas del Mediterráneo, buscando el clima cálido que haría más llevadero su mal. Compró una finca denominada "Les Colletes" donde se hizo construir un taller que se convertirá en su último refugio. Los premios y honores le llegan desde diferentes lugares, siendo nombrado en 1911 Oficial de la Legión de Honor. Sus obras alcanzan precios cada vez más altos en las subastas, pero la enfermedad le sigue castigando y él busca en la pintura su único refugio. La Primera Guerra Mundial provoca la movilización de sus hijos Pierre y Jean, recibiendo al poco tiempo diversas heridas. Curados, vuelven al frente y Jean es de nuevo herido, consiguiendo recuperarse. Sin embargo, en 1915 Renoir recibe un durísimo golpe: Aline fallece a los 56 años víctima de la diabetes el 27 de junio en un hospital de Niza, tras un breve periodo de tratamiento. Pierre continúa buscando en la pintura su vía de escape: "Todavía hago progresos" comentaba. Viajó a París en 1919 para contemplar como una de sus obras estaba expuesta. El 3 de diciembre de ese año fallecía el pintor en Cagnes a los 78 años, tras haber pedido un lápiz para dibujar.

Pierre Renoir, Autoportrait, 1879

Pierre Renoir en su taller, 1912
 
En el video, un extracto de la obra pictórica de Renoir con "El vals de las flores" de Tchaikovsky como fondo musical.

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